Album Notes

Yo no conozco a nadie que no le guste Federico Britos, un músico tan versátil y carismático que lo mismo lo llaman para un baile, una Zarzuela, un “cocktail party” o simplemente para tomar algo en su entrañable compañía y echar una parrafada en algún café de la ciudad de Miami. Y es que el legendario violinista uruguayo habla como toca, y toca con la misma naturalidad y desenfado con que nos fascina contándonos anécdotas de su ya larga y variada carrera musical……… Yo conocí a Federico en aquella Habana problemática y febril de los años sesentas, donde aparte de su trabajo en la orquesta de Ópera y Ballet que dirigía el maestro Félix Guerrero, organizó además un trio con su compatriota el bajista Federico García Vigil, que en aquel grupo tocaba la guitarra y cantaba en portugués. Al contrabajo pusieron a un mulato americano enigmático y pintoresco llamado Mario Lagarde que había llegado a Cuba en esa misma época con un saxofonista de Chicago llamado Eddie Torriente. La gente les llamaba al trio “Los Federicos”, y en una época confusa y de absoluta desinformación donde a nuestro país no entraban grabaciones de ningún tipo, fue a través de esta agrupación que los músicos cubanos –que solo por referencias conocíamos del Bossa-Nova-, escuchamos las primeras composiciones maravillosas de Bonfá, Jobim, Vinicius de Moraes, João Gilberto y Roberto Menescal. Puede decirse que de cierta forma “Los Federicos” jugaron un rol importante en el amor incondicional que algunos de mis contemporáneos hemos sentido desde entonces por la música del Brasil. De allá pa’cá mucho ha llovido –hubiera dicho Bebo Valdés–, y desde entonces a la fecha, el popular músico montevideano ha estado haciendo desde música de cámara, sesiones comerciales y giras internacionales con el gran Cachao, hasta clubes de Jazz, conciertos sinfónicos y grabaciones con Charlie Haden y otros artistas de los mas diversos estilos musicales. Pero sobre todas estas actividades, Federico el uruguayo (así le decimos siempre con afecto) sintió una particular devoción por Django Reinhardt, Stephane Grappelli y el Hot Club de France, y el presente CD es una originalísima forma de tributo a la música de esa época y sus autores más significativos. Y digo una “originalísima forma de tributo”, ya que el arte de los sonidos no es solo notas, sino cómo se tocan estas notas, y obviamente en este proyecto, esta música archiconocida y re-visitada una y otra vez en el mundo entero, es tratada de modo muy peculiar y único. Duke Ellington en muchas ocasiones hablaba de que el buen arreglar es como re-componer, y este es precisamente el caso de Hugo Sánchez y Jaui Schneider, pues sus arreglos, junto al exquisito trabajo interpretativo de los músicos participantes, dan la impresión de que Grappelli fuera Cubano, Reinhardt Brasileño y de que el Hot Club de France bien hubiera podido estar en el Coconut Grove de Miami…… Bravo Federico!

I don’t know anyone who doesn’t like Federico Britos, a musician so versatile and charismatic that he’ll get called for a dance, an operetta, a cocktail party or simply to have a drink in his endearing company; to chat in some Miami café. It’s that the legendary Uruguayan violinist speaks like he plays, and plays with the same ease and freedom as when he’s fascinating us one of his many anecdotes from his long and varied musical career…….. I met Federico in that problematic and feverish Habana of the 60’s, where apart from his work with the Opera and Ballet orchestras led by Felix Guerrero, he organized a trio with his compatriot bassist Federico Garcia Vigil, who in that particular group played the guitar and sang in Portuguese. On bass they had an American mulato, enigmatic and painteresque, named Mario Lagarde who had arrived in Cuba around the same time as Chicago saxophonist Eddie Torriente. People called the trio “Los Federicos”, and in an era of confusion and absolute disinformation, where our country did not have access to recordings of any kind, it was through this band that Cuban musicians, who only knew of the Bossa Nova through references, heard for the first time the marvelous composistions of Bonfá, Jobim, Vinicius de Moraes, João Gilberto and Roberto Menescal. It can be said that in some way, “Los Federicos” played a significant role in the unconditional love that some of my contemporaries have felt for brazilian music since then. As Bebo Valdés would have had said: “De allá pa’cá mucho ha llovido” (heretofore there’s been much rain) and from those days to now, that popular Montevidean musician has been performing chamber music, commercial sessions and international tours with the great Cachao, even playing in Jazz clubs, symphonic concerts and recordings with Charlie Haden amongst other artists of the most diverce musical styles. But above all of these activities, Federico the Uruguayan (as we’ve always affectionately called him) felt a particular devotion to Django Reinhardt, Stephane Grappelli and The Hot Club of France. This CD is an original form of tribute to the music of that era and it’s most significant composers. I say “an original form of tribute,” due to the fact that the art of the sounds isn’t just notes, but how those notes are played, and obviously, in this project, this extremely well known music, frequently revisited throughout the world, is treated in a very particular and unique way. Duke Ellington, on many occasions, spoke of how a good arrangement is like a re-composition, and this is precisely the case concerning Hugo Sánchez and Jaui Schneider, as their arrangements, coupled with the exquisite interpretation of the participating musicians, gives the impression that Grappelli was Cuban, Reinhardt Brazilian, and that the Hot Club of France could very well have been based in Miami’s own Coconut Grove. Bravo Federico!

 

– Paquito D’Rivera,  New York, Noviembre 27-14

The Sheik of Araby // Hot Club Of The Americas
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  1. The Sheik of Araby // Hot Club Of The Americas